Definido técnicamente, un techo GetSky es una superficie retroiluminada que simula una ventana real a modo de tragaluz virtual, claraboya, lucernario, ventana artificial o similar. Sin embargo, esta definición es escasa cuando la enfrentamos con la evidencia del cambio que supone la instalación de un sistema de estas características.

La tecnología actual ofrece una sensación lumínica análoga a las de la luz natural de una forma que hasta hace unos años resultaba impensable. Por lo tanto, sus beneficios sobre la percepción de los entornos, la armonía que se disfruta en ellos y el equilibrio personal que producen son equivalentes a los que se obtienen abriendo una ventana real, lo que permite poder disfrutar en espacios cerrados de los beneficios de una ventana real.

Por sus características de difusión de la luz, en los últimos años se ha extendido el uso de paneles retroiluminados y otras superficies, como por ejemplo, telas tensadas en aquellos lugares donde sea necesaria una forma irregular o una fotografía en gran formato con un diseño continuo. El empleo de iluminación LED tras este tipo de elementos es una gran opción para trasladar luz de forma homogénea.

La percepción humana del espacio está condicionada por la profundidad del campo visual. Los espacios cerrados establecen un volumen limitado por planos en el que nuestra percepción se reduce al espacio visible. La ausencia de profundidad incide de forma negativa en las personas, haciendo que la permanencia en espacios cerrados durante un tiempo prolongado produzca desasosiego e incomodidad. La iluminación de espacios cerrados requiere encontrar un equilibrio entre los puntos de luz, regular su intensidad y ofrecer a la visión un aspecto general que no resulte agresivo ni insuficiente.

La instalación de una ventana artificial, un cielo virtual en el techo u otros elementos basados en imagen retroiluminada ayudan a que nuestro cerebro procese la percepción espacial de forma diferente a cómo lo realiza en un espacio completamente cerrado. Esto es especialmente valioso en entornos donde es necesario permanecer durante largos periodos de tiempo, como por ejemplo puestos de trabajo, salas de espera, comedores, etc.; en lugares donde es necesario que las personas permanezcan inactivas, como sucede en las consultas médicas como salas de pruebas de diagnóstico por imagen, salas de dentista, cabinas o gabinetes de masaje, estética o similares; o en cualquier otro espacio que por motivos arquitectónicos o de privacidad carezca de ventanas e iluminación natural.

En todos estos contextos la presencia de un elemento que rompa con la sensación de confinamiento del espacio ayuda a sus objetivos arquitectónicos y funcionales y ofrece una experiencia más satisfactoria a las personas que desarrollan en ellos sus actividades, contribuyendo a humanizar el espacio.

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