El uso más habitual de una venta o un tragaluz virtual es emplearlo como simulación de una ventana real a través de la cual puede contemplarse una visión de cielo con nubes, o una imagen compuesta de vegetación en primer plano y cielo de fondo, entre otras fotografías. Generalmente la instalación se realiza utilizando un espacio preexistente en la arquitectura del local, como pueda ser por ejemplo una superficie delimitada por moldura. En estos casos la imagen se integra de forma que ofrece la sensación a quien lo contempla de encontrarse frente a una ventana o tragaluz real a través de la cual se observa el cielo o un paisaje.

Esta integración de la fotografía a alta resolución en la decoración permite usar tanto imágenes de colección como fotografías de paisajes específicos y tiene múltiples aplicaciones para hacer de los espacios lugares más atractivos.

Son remarcables las experiencias en el uso de fotografía en el sector hotelero, donde puede usarse en habitaciones y baños de hotel de forma creativa incluyendo imágenes artísticas, paisajes o panoramas urbanos de la ciudad y enclave en el que está el establecimiento turístico. Ello permite trasladar al huésped una sensación vinculada a su estancia mucho más memorable y atractiva de lo que tendría en una habitación estándar en la que el espacio interior cerrado crea un entorno menos agradable. Estudios de la Federación Hotelera de Mallorca han establecido que cuatro de cada cinco clientes opina que el baño aporta estatus y categoría al espacio hotelero. La posibilidad de usar una ventana virtual o un tragaluz de techo con cielo en un baño interior sin ventanas aporta a los establecimientos turísticos la posibilidad de crear en sus clientes una sensación mucho más armoniosa y una estancia más placentera, además de elevar la percepción general sobre las características y calidad del hotel.

Instalar una imagen fotográfica retroiluminada de alta resolución permite disponer de punto de luz con intensidad regulable por parte del huésped de la habitación integrado en un elemento decorativo relevante, diferenciador y que mejora la experiencia y el recuerdo que el cliente conserva de su paso por el hotel.

Estos mismos principios y beneficios pueden aplicarse a locales de otros sectores en los que la presencia de las personas se vincula a su bienestar, como pueden ser establecimientos de masajes, spas, gabinetes de estética, locales de estilismo, cafeterías y comedores de negocios de hostelería, restauración, etc. En todas estas ubicaciones, la presencia de imágenes fotográficas en gran tamaño en forma de ventana virtual, a modo de mural o de panel retroiluminado en la pared o como diseño de un techo con cielo ayudan a que la experiencia de las personas mejore y a que el espacio interior cerrado se perciba de forma más armoniosa y agradable.

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