Una ventana virtual es un conjunto de paneles retroiluminados con LED sobre los que está impresa una fotografía de alta definición que se instala en vertical sobre una pared para ofrecer la sensación de encontrarse ante una vía de luz natural y ante una apertura del espacio.

Generalmente suelen usarse para este tipo de instalaciones de tragaluz o ventana virtual imágenes de paisajes realistas o fotografías de cielos o de vegetación, porque este tipo de imágenes de naturaleza dejan en quien las contempla una sensación de bienestar y equilibrio emocional. Sin embargo, estas ventanas pueden ser empleadas también de forma no realista en instalaciones artísticas de fantasía, o estableciendo un marco visual que se aleje del formato convencional de ventana, desarrollado sobre formas irregulares o en formatos continuos de gran tamaño. Para estos casos suelen emplearse en su montaje telas tensadas retroiluminadas en lugar de paneles de PMMA (polimetilmetacrilato).

La presencia de ventanas virtuales en las paredes debe combinarse de forma integral con el resto de puntos de luz del espacio y con la decoración que lo rodea para ofrecer una sensación natural y continua, en la que el mural de paisaje retroiluminado ofrezca un reposo a la vista.

Por otra parte, las fuentes de luz situadas cenitalmente o en un plano superior minimizan el impacto de las sombras pero pueden producir un problema de alto contraste si no se regula bien su intensidad. En ese sentido, la posibilidad de regular la intensidad de la luz es una de las características que puede combinarse con paneles o telas retroiluminados para humanizar el espacio. Esto permite combinarlo con luz natural en caso de que no sea un local totalmente cerrado, o bien ofrecer una intensidad de luz acorde al momento del día o la estación del año.

Al instalar una ventana virtual los beneficios que se obtienen son similares a los que se consiguen con una ventana real. Los beneficios de un buen diseño de instalación son un campo ampliamente estudiado en distintos ámbitos donde tiene una incidencia tangible y evaluable, como sucede en la arquitectura de centros sanitarios.

El arquitecto Roger S. Ulrich es una de las autoridades mundiales en la creación de espacios hospitalarios orientados al bienestar, y resume los beneficios del diseño de interiores en el ámbito médico de la siguiente forma:

Un buen diseño de las instalaciones puede reducir la ansiedad, la tensión arterial, mejora los pasos postoperatorios, reduce la necesidad de analgésicos para el dolor y acorta la estancia en el hospital.

Todo ello redunda en la reducción del estrés en pacientes, familiares y empleados y en el bienestar general de todos ellos:

Los pacientes operados de cirugía que ven naturaleza por su ventana tienen un postoperatorio inferior a los que sus ventanas daban a un muro de ladrillos.

Así se mejora incluso la propia rentabilidad de las instalaciones diseñadas, porque son más eficientes para sus fines y evitan tener que ser remodeladas en el futuro al haberse desarrollado de forma integral conforme a objetivos y pautas para la humanización de los espacios.

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